El Sporting se alinea con su afición y rechaza las entradas para el derbi


Adrián Núñez, presidente de Unipes, con Jorge Guerrero, de la Federación de Peñas. / JOSÉ VALLINA

Sporting

El club considera un «trato discriminatorio y desproporcionado» hacia sus seguidores la repetición de la ‘burbuja’ para el desplazamiento del sportinguismo

El malestar ya se había incubado durante la tarde, en una reunión de algo menos de una hora que tuvo lugar en Delegación de Gobierno con los representantes de las aficiones de ambos equipos. Y pasadas las 20 horas, después de cruzar el club varias llamadas a distintos niveles, el
Sporting se pronunció, repitiendo la postura del último derbi con público, el de noviembre de 2019. Igual que entonces, con el mismo argumento para rechazar las entradas enviadas desde
#Oviedo: «Un trato discriminatorio y desproporcionado hacia nuestros aficionados, a los que obligan a desplazarse horas antes del encuentro y a permanecer en el recinto deportivo un largo tiempo después de su conclusión, máxime con las vigentes medidas sanitarias, tales como la imposibilidad de comer y beber en los recintos deportivos».

Esta decisión canceló de inmediato el periodo de inscripción para la adquisición de las 590 localidades, con peticiones que se llevaban recepcionando en Mareo desde el fin de semana. En ese sentido, no habrá ninguna gestión, ni venta de entradas, por parte del Sporting, que esta mañana asistirá a la segunda reunión en Delegación de Gobierno. El consejo rojiblanco, además, tiene previsto acompañar su postura con su ausencia en el palco del Tartiere, pero esto queda en el aire hasta ver el desarrollo del encuentro de hoy.

Como en 2019, el problema está anclado en el mismo punto. El sportinguismo y el club entienden que la ‘burbuja’ de seguridad diseñada para el traslado de las aficiones visitantes a los derbis es «inadmisible» y que debe revisarse, sobre todo por las jornadas maratonianas que acarrean, con periodos de entre cinco y seis horas para ir al Carlos Tartiere o a El Molinón. Eso, en el mejor de los casos. En este momento, según fuentes consultadas, la previsión volvía a pasar por reunir a los aficionados sportinguistas en el aparcamiento de El Molinón en torno a las 18 horas, tres horas antes del encuentro. «El Sporting ha tomado la decisión de no recepcionar las entradas para el partido, debido al dispositivo impuesto por Delegación de Gobierno», arrancó el club en su comunicado, no compartiendo, «en absoluto», las medidas propuestas para el desplazamiento. Estas fueron esbozadas en la reunión que tuvo lugar ayer por la tarde en #Oviedo, con la presencia de Delia Losa, la delegada del Gobierno y de Carlos Barcia, por parte del Sporting, así como de algunos miembros de seguridad, de la Asociación de Peñas del #Oviedo (APARO), y de la Federación de Peñas y Unipes, que actuaron como portavoces del sportinguismo, con Jorge Guerrero y Adrián Núñez.

«La postura es conjunta. El Sporting y la afición, que en muchos temas a lo mejor no coincidimos, en esto somos una piña, como el equipo. Tenemos claro que así no vamos a ir a ningún sitio. Vamos a #Oviedo, no a #Madrid, y no vamos a permitir que nuestros aficionados tengan que pasar jornadas de entre cinco o seis horas, sin poder comer ni nada, para ir al Tartiere. Creo que ya es el momento de buscar otras fórmulas más acordes y dar normalidad al derbi», resumió Jorge Guerrero, quien, en todo caso, se mostró agradecido a Delia Losa por «tratar de hacer todo lo posible para que fuéramos».

La misma visión tenía Adrián Núñez, de Unipes, considerando que «para nosotros el hecho de poder viajar libremente, sin imposiciones, es una línea roja que no se puede cruzar». Por eso, el colectivo sportinguista que preside respaldaba punto por punto el comunicado del Sporting: «El viaje en ‘burbuja’ obligatoria no es admisible. Nosotros, desde Unipes, no estamos dispuestos a criminalizar a los aficionados con este sistema y, por supuesto, no vamos a participar de esto». La postura era unánime y firme en el entorno sportinguista, entendiendo que el control tiene que ejercerse sobre los aficionados más radicales de las dos aficiones, pero no extenderse a todos.

Fuentes de Delegación de Gobierno también consultadas se reafirmaron en la postura de mantener una burbuja de seguridad para el derbi, que ayer mismo fue declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia. «Todas las medidas tomadas son las propias de un partido declarado de alto riesgo para garantizar la seguridad de los aficionados», manifestaban, asegurando que, además, se habían intentado «flexibilizar al máximo». No salía con la misma impresión la delegación sportinguista, considerando que había habido alguna propuesta para recortar en torno a una hora los tiempos de la jornada del sportinguismo, pero manteniendo por lo demás la misma rigidez.

«Flexibilizar» las medidas

Contra esto, el Sporting confirmó que su objetivo, igual que hace dos años, era «flexibilizar las condiciones del desplazamiento, sin el traslado en ‘burbuja’». Y en su rechazo a controlar entradas, quiso «mostrar el apoyo a sus aficionados, quienes entendemos que merecen unas mejores condiciones». Tampoco gestionará entradas de cortesía ni de protocolo.

«El Sporting lamenta profundamente que sus abonados no puedan disfrutar de este partido entre los dos máximos referentes deportivos del Principado. A la vez, espera que esta decisión sea entendida por su masa social, a la que agradece su incansable apoyo, y aplaude, por supuesto, el respaldo de aquellos aficionados que decidan estar en el Carlos Tartiere. La entidad desea que este partido de rivalidad se desarrolle con la mayor deportividad en el campo y en las gradas», concluyó el club. Hoy tendrá lugar la reunión de seguridad definitiva, en la que se concretarán las medidas. Ayer las posturas estaban muy enconadas, por lo que no se esperan novedades.


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